Judi Bari and ecological grief (Judi Bari y el duelo ecológico)
Andrea Bowers, March 2026:
Ecological grief emerges as a response to environmental destruction and the climate crisis. Through my practice I channel mourning into visual form, transforming sorrow for damaged ecosystems into drawings, videos, and archival research. I situate personal and collective grief within broader systems of political resistance by collaborating with environmental activists and referencing real-world struggles, including the legacy of the brilliant Earth First! founder Judi Bari.
I could write thousands of words explaining Judi Bari’s history, her impact on environmental policy, and the ways she inspires me, but no one could say it better than her:
“It is not surprising that I, a lifetime activist, would become an environmentalist. What is surprising is that I, a feminist, single mother, and blue-collar worker, would end up in Earth First! a ‘no-compromise’ direct action group with a reputation of being macho, beer-drinking, eco-dudes. Little did I know that by combining the more feminine elements of collectivism and non-violence with the spunk and outrageousness of Earth First!, we would spark a mass movement. And little did I know that I would pay for our success by being bombed and nearly killed, and subjected to a campaign of hatred and misogyny.”
—Judi Bari, History is a Weapon, 1992
Through hand-rendered texts, neon, and images, I honor endangered landscapes and frontline defenders like Judi Bari, while expressing the idea that grief can be a positive, generative force. Reframing ecological loss as both lamentation and a catalyst for justice, Grief Hope (2020), on view outside this window, acknowledges grief can open space for hope and collective resilience.
In my practice, Grief Hope is among the rare artworks that evolved into a call to action, rather than the reverse. In January 2025, artist Kathryn Andrews, gallery directors Ariel Pittman and Olivia Gauthier, and I co-organized the grassroots fundraiser we called “Grief and Hope” in response to the devastating Los Angeles wildfires that destroyed homes and studios of artists in neighborhoods such as Altadena and the Palisades. The campaign was started to provide direct financial support to artists and art workers who lost homes, studios, and essential tools of their practice. We used my artwork to name the fundraiser and its image as our logo.
We hoped to raise $500,000. The fund quickly met and then exceeded its goal, ultimately raising $1.6 million, which was distributed directly to hundreds of community members connected to the arts who were affected by the fires. Donations were collected through a GoFundMe campaign, later administered by The Brick, a nonprofit organization and exhibition space. Through a large network of supporters, the funds and additional mutual aid were distributed with minimal barriers to those with needs, highlighting solidarity within the art world in the wake of the disaster.
Andrea Bowers, Marzo de 2026:
El duelo ecológico surge como respuesta a la destrucción ambiental y a la crisis climática. A través de mi práctica artística, transformo el duelo en forma visual, convirtiendo el dolor por los ecosistemas dañados en dibujos, videos e investigación de archivo. Sitúo las experiencias de pérdida, tanto personales como colectivas, dentro de sistemas más amplios de resistencia política mediante colaboraciones con activistas ambientales y referencias a luchas reales, entre ellas el legado de la brillante Judi Bari, figura clave de Earth First!
Podría escribir miles de palabras sobre la trayectoria de Judi Bari, su impacto en las políticas ambientales y las formas en que me inspira, pero nadie podría expresarlo mejor que ella misma:
“No resulta sorprendente que yo, activista durante toda mi vida, me haya convertido en ambientalista. Lo sorprendente es que yo, feminista, madre soltera y trabajadora de clase obrera, terminara formando parte de Earth First!, un grupo de acción directa ‘sin concesiones’ con reputación de estar compuesto por hombres machistas, bebedores de cerveza y ecologistas rebeldes. Poco sabía yo que, al combinar los elementos más asociados a lo femenino —el colectivismo y la no violencia— con la audacia y el espíritu provocador de Earth First!, encenderíamos un movimiento de masas. Y tampoco sabía que pagaría el precio de nuestro éxito al ser víctima de un atentado de bomba que casi me cuesta la vida, y al ser objeto de una campaña de odio y misoginia.”
—Judi Bari, History Is a Weapon (La Historia es un Arma), 1992
A través de textos realizados a mano, neón e imágenes, rindo homenaje a paisajes amenazados y a defensoras y defensores que están en la primera línea de la lucha ambiental, como Judi Bari, al tiempo que exploro la idea de que el duelo puede ser una fuerza positiva y generadora. Al replantear la pérdida ecológica como una experiencia de dolor, pero también como un impulso hacia la justicia, Grief Hope (Duelo Esperanza), 2020, visible al otro lado de esta Ventana en el paisaje exterior, reconoce que el duelo puede abrir espacio para la esperanza y la resiliencia colectiva.
Dentro de mi práctica artística, Grief Hope se encuentra entre las pocas obras que evolucionaron hasta convertirse en un llamado a la acción, en lugar de surgir a partir de uno. En enero de 2025, la artista Kathryn Andrews, las directoras de galerías Ariel Pittman y Olivia Gauthier, y yo organizamos conjuntamente una campaña comunitaria de recaudación de fondos llamada “Grief and Hope”, en respuesta a los devastadores incendios forestales de Los Ángeles que destruyeron viviendas y estudios de artistas en comunidades como Altadena y Pacific Palisades. La iniciativa se creó para brindar apoyo económico directo a artistas y trabajadores del sector cultural que perdieron sus hogares, estudios y herramientas esenciales para desarrollar su práctica. Utilizamos mi obra Grief Hope para dar nombre a la campaña, así como una imagen de la pieza como logotipo.
Esperábamos recaudar 500.000 dólares. La campaña alcanzó rápidamente esa meta y posteriormente la superó, llegando a reunir un total de 1,6 millones de dólares, que fueron distribuidos directamente entre cientos de integrantes de la comunidad artística afectados por los incendios. Las donaciones se recibieron a través de una campaña de GoFundMe y posteriormente fueron administradas por The Brick, una organización sin fines de lucro y espacio expositivo. Gracias a una extensa red de apoyo, los fondos y otros recursos de ayuda mutua se distribuyeron con mínimas barreras entre quienes los necesitaban, poniendo de relieve la solidaridad del mundo del arte frente a la catástrofe.